Paradigma de la Complejidad en Técnicas Gráficas

  

   “A menudo me remonté en el tiempo, más que a los caballos del Partenón,
al caballito de madera de mi infancia”.

Gauguin explicando su pintura

 

Las ciencias llamadas duras se han ocupado de marcar el rumbo acerca del camino a seguir para que una disciplina quede inmersa dentro del rigor científico

En esto la Psicología ha realizado grandes esfuerzos epistemológicos para alcanzar a satisfacer los requisitos exigidos para tales fines. Tarea difícil la asumida, ya que hablamos del estudio y conocimiento del comportamiento de los seres humanos, como si este pudiera separar en unidades mínimas y desde allí ser analizadas, cuando el hombre es un cuerpo físico, un cuerpo histórico, un cuerpo deseante, un cuerpo vincular, un cuerpo impredecible, todos ellos en interjuego de relaciones, siendo varios y uno a la vez.

Con el advenimiento del  Paradigma de la Complejidad, se abre una puerta en donde el hombre puede ser observado desde otro pensamiento el cual incluyente, amplio, permite avances, retrocesos exploración de caminos diferentes en la construcción del conocimiento.

Este paradigma observa el fenómeno desde todos los ángulos posibles, no es objetivo, no tiene rumbo establecido, la subjetividad es su cimiento, propicia la confrontación, es cualitativo y permite la participación de diferentes disciplinas. No hay una verdad absoluta y la característica principal es que el investigador impone su punto de vista del fenómeno.

Este posicionamiento nos muestra que el orden cualitativo  y las técnicas interpretativas como los gráficos, son una vía regia de trabajo en este sentido.

Esto nos permite ampliar la mirada más allá de las características formales que se nos hace presente en la lectura de un gráfico, que nos brinda los elementos objetivos, comprobados a través de las investigaciones; da un paso más e invita a la subjetividad a desplegarse con libertad, el investigador involucra su subjetividad en el transcurso de la lectura, se permite ingresar en la escena que nos está brindando el evaluado y observarla desde distintos ángulos.

Nos permite salir del círculo de la subjetividad exclusiva del sujeto y tomar el entorno, el pasado, el azar, la incertidumbre e ingresar como espectadores de la dramática que despliega el examinado, con la finalidad de  enriquecer la lectura del material que tenemos frente a nosotros.

En esto se vuelve imprescindible acceder a un pensamiento que deja de ser lineal, para pasar a ser complejo. Dicho paradigma basado en las llamadas teorías de la complejidad, tiene un enorme alcance , pues afecta tanto a lo teórico y lo metodológico como a la aplicación y la intervención, de cualquier ámbito del conocimiento y conduce a explicaciones que cambian en muchos aspectos el sentido de los problemas y por consiguiente también de las soluciones.

El pensamiento complejo incluye la teoría del caos, que tiene como principal representante al belga Ilya Pregonine, Premio Nobel de Química en 1977, está constituida por una teoría sobre ciertos modelos matemáticos y sus aplicaciones los cuales sirven para explicar el comportamiento del universo y de la vida que, contrario a lo que se creía, no se desarrolla como el mecanismo de un reloj, de manera previsible y determinada, sino de forma aleatoria y caótica. Pero, esta inestabilidad e imprevisibilidad no es creada por el observador, sino que es inherente al desarrollo mismo de los acontecimientos.

El término científico caos se refiere a una interconexión subyacente que se manifiesta en acontecimientos aparentemente aleatorios. La ciencia del caos se centra en los modelos ocultos, en los matices, en la sensibilidad de las cosas y en las reglas sobre cómo lo impredecible conduce a lo nuevo. En la teoría del caos, no existen los sistemas lineales, sólo los no lineales. Las predicciones no son posibles.

En términos generales, la teoría del caos sostiene que la realidad es un continuum de orden, desorden y orden, etc. y trata de entender qué leyes rigen el paso de una etapa a otra y que del caos nacen nuevas estructuras, llamadas estructuras “disipativas”.

     Este  pensamiento complejo introduce nuevas categorías y estas son:

  • El azar
  • La incertidumbre y
  • La temporalidad

    Para hablar del azar, en un primer momento debemos romper con el pensamiento racional que nos condiciona, y nos lleva a descomponer, a buscar cada elemento, a llegar a lo simple y desde allí describir exhaustivamente 

    Un sistema tiende a estar en estado de equilibrio si no existe un elemento perturbador; pero, si este elemento existe, el sistema pierde el equilibrio y comienza un proceso de caos progresivo hasta alcanzar el punto de “bifurcación”.     

    En este punto, que es un evento o un acontecimiento que ocurre al azar, el sistema tiene dos opciones: o bien regresa al estado de equilibrio original o a través de un proceso de retroalimentación positiva, comienza a autoorganizarse para evolucionar en una nueva estructura: la estructura “disipativa” o “dispersiva”.   

    Este tipo de estructura es denominada disipativa debido a que consume mucho más energía que las estructuras originales. Vemos, pues, que del caos, también, puede nacer el orden.

    La incertidumbre y la contingencia son fenómenos que acompañan toda la vida de los individuos y éstos han buscado siempre maneras de enfrentarla y de eliminarla, sin haberlo logrado los sistemas caóticos no son predecibles, manipulables y controlables y que, en lugar de resistirnos a las incertidumbres de la vida, lo que deberíamos hacer es aceptarlas

    Cuando aceptamos la incertidumbre, como una característica de la vida, cuando aceptamos el caos, es entonces que aparece la creatividad. Las ideas fluyen libremente, sin ningún control, permitiendo que la creatividad y la imaginación corran como un río en la montaña. Eso es el caos muerte y nacimiento, destrucción y creación al mismo tiempo. Aceptar la incertidumbre y permitir que fluya la imaginación, nos permitirá, al mismo tiempo, poner atención a las pequeñas sutilezas, a los pequeños detalles que pueden provocar cambios significativos en la persona examinada.

    Entonces caos e incertidumbre se vuelven dos herramientas a utilizar, que nos aportan para entender el psiquismo de un sujeto y por ende su comportamiento, el cual desde esta mirada se torna impredecible.

Pensando desde este paradigma en nuestro ámbito de intervención, nos libera del análisis aislado de cada elemento que aparece en los gráficos,  nos permite ingresar en la escena que nos está desplegando el sujeto y podemos transitarla en diferentes direcciones en las cuales establecer relaciones en búsqueda de un sentido que se ha construido a lo largo del tiempo, en donde esto que expresa aquí y ahora  es un acontecimiento en la vida del sujeto, está sucediendo en este momento y como evaluadores somos partícipes del suceso.

También este Paradigma impone su valor científico  a lo cualitativo, a la singularidad, a la subjetividad del observador que se pone en juego durante el desarrollo del psicodiagnóstico y luego en su análisis, subjetividad que se trató siempre de excluir desde las ciencias duras.

Nos insta a trabajar en el plano de lo imprevisto, es decir que la persona que hoy es evaluada está expuesta a contingencias del azar, que son contingencias de la vida, las cuales pueden modificar su psiquismo, su funcionamiento y dando un paso más pone en cuestionamiento la prognosis, es decir ya no hay lugar para las predicciones con exactitud, sino que nos conduce a emplear criterios que se relativizan.

Cuando es posible incorporar en el pensamiento que en la temporalidad de producen transformaciones, vemos cómo el sentido se va construyendo y produciendo temporalmente, y a su vez nosotros como evaluadores lo podemos construir, desde las relaciones permanentes, no analizando para aislar, sino que el análisis pase a formar parte del reconocimiento, las relaciones nos llevan a un entramado y es en ese entramado en donde se sustenta la interpretación.

Sólo en la medida en que se encuentren explicaciones lo más complejas posible podrá profundizarse en el conocimiento y el tratamiento científicos del ser humano.

La psicología como ciencia de lo humano, trabajando con un pensamiento complejo, en donde los principios mencionados toman un rol fundamental para el análisis del psicodiagnóstico, puede clarificar aún más la mirada  que se requiere para conocer el funcionamiento y lo que le sucede a cada singularidad en un momento determinado de su vida.

Ya que los seres humanos somos menos predecibles, controlables y regulables de lo que presupone la ciencia lineal y las explicaciones basadas en ella no son lo suficientemente abarcativas para hacer una lectura compleja de lo que el sujeto está desplegando en el momento que está dispuesto a dejarnos ingresar en las profundidades de su existencia y sentir.

Paradójicamente, porque se trata de comprendernos como simplemente complejos.

Psic. Marcela Zillo

 

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