Trabajo con padres

 

Entrevista a la Lic. Sara Bozzo

REVISTA PSIGNOS  Nº  13   Nov-Dic  2002


El eje temático de este número de Psignos es el trabajo con padres. Por tal motivo, consideramos oportuno entrevistar a la Lic. Sara Bozzo, quien nos iniciara en nuestra formación sobre el tema de familia, en un seminario que nos dictó durante nuestro último año de carrera, hace ya once años atrás, dejando en nosotras un aprendizaje, un interés y un recuerdo, imborrables.

La Lic. Bozzo es la Directora de L.I.P.P, Laboratorio de Investigación y Práctica Psicopedagógica. Del encuentro, surgió un diálogo enriquecedor, que transcribimos a continuación.

Psignos: Nosotras iniciamos el encuentro de conocimiento con preguntas abiertas para que cada profesional comience a hablar del tema que nos convoca, con libertad. Como psicopedagoga ¿cuáles considera que son los puntos nodales a tener en cuenta en el trabajo con padres?

Lic. Bozzo: El paciente psicopedagógico forma parte de un sistema familiar, por ello cuando nos proponemos cambios con él no podemos abstraerlo de ese sistema familiar del cual forma parte.

Entonces es fundamental que la familia también trabaje junto con nosotros y no que haga una depositación del niño  en el tratamiento psicopedagógico. Cuando se instala el sistema terapéutico, ese sistema entra en contacto con el sistema familiar, y si el sistema familiar no acompaña los cambios esos cambios no serán posibles. Cuando trabajo con niños y adolescentes siempre les aclaro a los papás que yo  voy a adoptar a sus hijos, que ellos tendrán que ver qué quieren cambiar y en todo caso vamos a crear un espacio de reflexión, pero los actores fundamentales son ellos, tampoco asumo los éxitos cómo éxitos personales, sino como éxitos de la familia. En   las  situaciones que ellos consideran un fracaso tendremos que ver, en todo caso, por qué se propusieron un cambio que no pudieron alcanzar. Si nos hacemos cargo de los éxitos, al poco tiempo tenemos que hacernos cargo también de los logros no alcanzados. Lo importante es esclarecer desde el comienzo cuáles son las expectativas de los padres y cuáles son nuestras propias expectativas, a fin de tener en cuenta si resultan compatibles. En ese sentido sería un error trabajar disociadamente.

Psignos: ¿Cuáles son las dificultades en esta tarea del trabajo con padres?

Lic. Bozzo: En este momento sobre todo, que la familia está atravesando por tantos problemas, las mayores dificultades pasan mayormente  por compatibilizar horarios, porque no pueden faltar o pedir concesiones en su trabajo, entonces tiene que ser a la mañana muy temprano o a la noche o los sábados. Noto menos resistencia que antes. Puede ser que socialmente, a través de la difusión por  distintos medios, haya una mayor comprensión de la importancia de la familia, de que  lo que pasa con un chico no es algo aislado de lo que le puede estar pasando a  la familia. En general diría que cuando convoco a las familias y les explico esta forma de abordaje es como que sienten que van a contar con un espacio contenedor, plantean que ellos están de acuerdo en compartir esta modalidad, que necesitan orientación. Piden muchísimo la orientación. Son tantas las dificultades que tienen que enfrentar a diario, que, la mayoría acepta   un espacio de contención para ellos también. En síntesis, diría que, en este momento, los padres que  se acercan para pedir ayuda para su hijo tiene más aceptada la idea de que algo tiene que ver con lo que a él le pasa.

Psignos: ¿Trabaja con los padres o con la familia?

Lic. Bozzo: Trabajo  con todo el sistema completo o por subsistemas. Cuando me hago cargo de un Tratamiento Psicopedagógico es porque ese niño o adolescente presenta un problema  de aprendizaje que justifica la intervención psicopedagógica, pero desde el comienzo  les planteo a los padres que no voy a trabajar sola, que voy a trabajar con  las dos instituciones de las que ese niño o adolescente forma parte, que son la familia y la escuela. Establezco redes con la escuela y convoco a la familia. Tengo un primer encuentro con los padres, que son quienes demandan atención para su hijo,  y en lo posible trato de que concurra a la primera entrevista todo el grupo familiar conviviente.   Es esta una entrevista diagnóstica familiar donde trato de conocer a ese niño o adolescente en el contexto familiar.  Esa apertura a la familia, desde el inicio, les permite comprender que este va a ser un trabajo conjunto.

En esta primera entrevista reformulan el motivo de consulta que ya había sido planteado por los padres, pero ahora se plantea en el grupo, lo cual genera una actitud participativa. Con el diagnóstico familiar  y el diagnóstico de la problemática de aprendizaje, del cual es portador el niño o adolescente por el que consultan,  determino si se puede abordar con tratamiento psicopedagógico  con modalidad de participación  familiar. Si el peso de la situación familiar lo requiere, es fundamental no actuar en forma omnipotente y proponer Terapia Familiar o de Pareja conjuntamente con el Tratamiento Psicopedagógico del niño o adolescente por el que consultan. Hay situaciones  en que la problemática familiar puede ser muy severa y exceder la posibilidad de abordaje psicopedagógico, pero, en gran parte de las consultas por problemas de aprendizaje,  un psicopedagogo debidamente formado en el tema  familia, puede asumir la problemática familiar en el marco psicopedagógico. Cuando hace muchos años yo no trabajaba con un enfoque familiar les planteaba a los padres que tendríamos entrevistas de orientación quincenales o mensuales. Lo que notaba era que se repetían, ya a  la cuarta entrevista era siempre como lo mismo… “y usted cómo lo ve, yo lo veo así y ustedes cómo lo ven..”. No veía demasiadas transformaciones. Con un enfoque familiar, en algunos momentos será conveniente citar a todos juntos, y en otros recortamos el subsistema del paciente designado con sus padres, o con uno de ellos, dependerá de las necesidades propias de ese chico y su grupo familiar. En otro momento puede ser que recorte el subsistema de los hermanos, o del paciente con alguno de sus hermanos. Por ejemplo en un caso de hermanos mellizos, un varón y una nena, el paciente era el varón, el “deficiente “ para el consenso familiar. Se trabajó con todo el grupo familiar y luego se propuso una secuencia de unos cuatro o cinco encuentros con los  mellizos, resultaron muy beneficiosos porque, en esos encuentros, ellos mismos empezaron a verse de otra manera y a descubrir otros aspectos de cada uno, que desconocían porque cuando vinieron  que ya estaban muy cristalizados en eso roles. Descubrieron que tenían capacidades diferentes, de hecho él tenía más desarrollada la inteligencia práctica, se manejaba con mucha más independencia y solvencia en lo cotidiano, y comenzó a enseñarle a su hermana, hecho que apoyamos desde el tratamiento, por ej.a hacer compras, a enfrentarse con los vendedores, a demandar cuando no la atendían,  él comenzó a enseñarle a la hermana los aprendizajes que había adquirido en un contexto no-sistemático.

Psignos: ¿Se plantea la necesidad de trabajar con el papá o con la mamá por separado como se hace con los hermanos?

Lic. Bozzo: Si, por supuesto. Si en las entrevistas vinculares familiares detectamos la necesidad de centrarnos en el vínculo con alguno de los padres en especial realizamos entrevistas por separado. Tuvimos el caso de una chiquita de seis años que era la tercera, estaba recursando preescolar cuando vino a la consulta. Ella cumplía años en mayo, iba a una escuela estatal, y los padres intentan inscribirla en primer grado en la escuela a la que asistía la hermana mayor. En ese colegio, que era una escuela de exigencia alta, les plantean que no estaba en condiciones de hacer primer grado, aunque la edad así lo permitía. Era una nena hiperkinética, tenía dificultades de conducta. Lo que surge en el diagnóstico familiar es que ellos estaban contentos con sus otros dos hijos, que eran la perfección, y esta nena era la que les hacía pasar vergüenza, la que en principio ellos no querían, no planearon el embarazo y la aceptaron, pero no la integraron realmente. Cuando, en un encuentro familiar, les pido que dibujen el  plano de la casa surgen claramente las dificultades que tenían  para integrar realmente a esta niña al núcleo familiar. Los padres habían dicho, en la entrevista,   que estaba en el cuarto con su hermana, pero de los comentarios surgidos durante el dibujo del plano de la casa, se deduce que, en realidad,  deambulaba de un dormitorio a otro de sus hermanos, no tenía un lugar fijo, dormía en   la camita de debajo de la de alguno de ellos, deambulaba con sus pertenencias por toda la casa. En la casa había espacio, pero no se le daba el suyo; terminan diciendo que terminaba “ robando comida en la heladera…” Comenzamos a ver qué lugar tenía ella en la familia, había sido cuidada por una empleada doméstica desde que nació y como estos papás se sentían avergonzados,  cuando ellos iban a algún evento familiar la mandaban a comprarse golosinas con la empleada y cuando volvían, ellos se habían ido. Era obesa, el modelo que tenía era compensar oralmente la falta de alimento para su aparato mental y afectivo. En este caso tuvimos que trabajar para hacerla “nacer” en la familia. Tuvimos durante bastante tiempo entrevistas vinculares, para que esta mamá pudiera asumir mejor la maternidad que había delegado en la empleada. La escuela aceptaba  que cursara el preescolar, luego se reservaba el derecho de admisión a primer grado. Como finalmente no fue aceptada, se pudo trabajar con los padres para encontrar  una escuela más adecuada al  perfil de su hija nena y que le posibilitara, con  jornada simple, un mayor contacto con su mamá durante las horas de la mañana, por primera vez en su vida, tuvieron esa posibilidad de acercamiento, lo cual tampoco fue fácil para ninguna de las dos, por lo cual programamos una cantidad de encuentros vinculares madre-hija.

Psignos: Las intervenciones en el plano de la casa, como cuál es el lugar de la nena, etc. ¿cómo se manejan?

Lic. Bozzo: Si estamos en el curso del tratamiento, en ese momento. Yo la tomo como una técnica de consenso y les propongo opinar acerca de cómo ven su producción, si se asemeja o no a cómo es en realidad. Si señalan que algún lugar de la casa  no guarda relación con la realidad, seguramente  va a depender de cómo es significado ese lugar. Tratamos de indagar quiénes ocupan esos lugares; aparecen situaciones muy ricas con relación a cómo la familia organiza su espacio y cómo establecen interacciones entre ellos. En una situación el papá viajaba por trabajo,  vivía seis meses en la casa y después  estaba ausente por otros seis meses. En el momento que dibujaron el plano de la casa el papá estaba de viaje. Lo que apareció es lo que habían “ autocensurado “ en el discurso. Cuando el papá estaba de viaje, la paciente designada dormía con su mamá y su cuarto era usado como cuarto de plancha. La ropa planchada iba a la cama de la nena, preparada para que luego cada miembro de la familia la ubicaran en los respectivos placards. Esto lo explicita el hermano en el momento, dice: “pero si tu cuarto no se usa, se usa para poner la ropa planchada”.  Este es el valor de los encuentros familiares, porque a través del discurso – que no digo que no sea útil – muchas veces la  información que trasmiten los padres, por diferentes razones,  resulta distorsionada. En los   encuentros suele surgir lo más espontáneo y auténtico del sistema familiar.

En una oportunidad, un papá vino y dijo: “ yo no voy a jugar”. La familia empezó a jugar al Triominó, sin conocerlo; el juego inclía las reglas por escrito, pero ellos empezaron a jugar sin siquiera mirarlas, y el padre les decía :” están jugando mal “, pero desde afuera, no puso el cuerpo.. Todos siguieron jugando como les parecía, y el juego se convirtió en caótico, y realmente era la imagen de lo que habían traído que pasaba en la casa, donde el papá trataba de poner la ley pero no era eficiente,  porque de la manera que lo hacía quedaba en el ámbito de lo enunciado pero no podía ser ejecutivo. Él intentó poner la ley, pero desde afuera, y así le fue. Como era una entrevista diagnóstica, lo registro y lo tengo en cuenta, pero no intervengo demasiado activamente. Como estas situaciones forman parte de la estructura familiar vuelven a surgir en los encuentros terapéuticos y creo que ése es el momento de abordarlas más definidamente.

Psignos: ¿cuáles son los puntos básicos en los cuales hay que trabajar para poder emplear esta modalidad?

Lic. Bozzo: En principio, generalmente,  uno elige o se define por  una línea de trabajo. Yo al principio, al comienzo de mi formación, elegía   una línea básicamete psicoanalítica. El tema familia siempre me interesó.  Probablemente por las motivaciones personales de mi propia familia y su constitución. Uno tiene que haber pasado por un autoanálisis y el de su propia familia, para poder entender  a las familias.  No hay  que irse muy lejos para ver familias, vas a la playa y tenés  para observar familias todo lo que quieras. También la propia familia.  Mi mamá era inmigrante y eso lleva a que estuviera muy vigente el peso de la familia, el corte con su familia. También desde   muy chica me interesó el tema de adopción, también el de abandono, en 5º año del colegio secundario, una profesora… Bueno, pero voy a contestar tu pregunta..

Psignos: el recorrido es interesante…

Lic. Bozzo: Esta profesora de Geografía nos propone formar parte de un grupo especial, una prueba piloto,  ella estaba a cargo en un Instituto de Menores  de chicos a los que se les quería otorgar durante el fin de semana un hogar sustituto que los sacara a pasear, que los vinculara con el afuera básicamente. Ella nos ofreció a  nosotras que los visitásemos los sábados y después, si nuestras familias aceptaban, llevarlos a nuestras casas o sacarlos a pasear. Eramos todo un grupo de chicas que teníamos cada una  un chico a nuestro cargo. Esto hizo que pudiera ver la problemática de familias  disueltas o familias donde había gravísimos problemas, o sea niños que había quedado excluidos, apartados de su grupo familiar, que en muchos casos era inexistente o fragmentado. Y esta experiencia, de darles la mínima posibilidad de inclusión en un grupo familiar, resultó  muy buena. Lo que se veía durante la semana, era que  los chicos que estaban en esa experiencia piloto tenían una mayor motivación para aprender y esperaban el fin de semana  conectarse con esa familia y experimentar gratificación a través de ese nuevo vínculo.

En tercer año de la carrera de Psicopedagogía, comencé a trabajar en el Instituto de Rehabilitación Psicofísica, que antes era el Instituto de Rehabilitación del Lisiado. Yo me ofrecí para trabajar como voluntaria y me aceptaron. No había Psicopedagogos. Empecé a  atender a niños con problemas de aprendizaje, la mayoría derivados de  secuelas de tipo neurológico; lo que veía es que los chicos que tenían un grupo familiar continente y colaborador con los tratamientos – que no ejercía sobreprotección y que le daba al niño  suficiente autonomía – tenían más logros, aún teniendo diagnósticos más comprometidos, que chicos con mejor pronóstico de rehabilitación y una inadecuada atención familiar. Y ahí comenzamos a trabajar con las familias.

 Esto ahora es bastante frecuente, pero hablo del año 1963, en que empezamos a hacer trabajos con las madres, ellas llevaban a los chicos a los tratamientos y se quedaban  en el pasillo. Decidimos trabajar con ellas sobre cuáles eran sus fantasías acerca del origen de los problemas de sus hijos y las expectativas de recuperación. 

 Como decía antes, en esa época yo había empezado mi análisis y tenía una formación psicoanalítica. Entonces comienzo a trabajar desde la perspectiva básicamente psicoanalítica. Después comienzo a estudiar la perspectiva sistémica que conocí a través de la Lic.Florencia Menéndez, comienzo a estudiarla con ellla.  Después con Marcos Berstein, que  tiende un puente entre lo sistémico y lo psicoanalítico. Y bueno, yo diría que no excluyo, no es que reemplacé una línea por otra. En nuestra Institución trabajamos con las dos líneas y muchas veces para  un mismo caso tenemos supervisión de la línea sistémica y de la línea psicoanalítica, e incluso encontramos que en la lectura del mismo suele  suele no haber tantas discrepancias.  Sí, en cuanto a las modalidades terapéuticas.Yo diría que, en mi caso particular, fue básico y fundamental formarme en las dos líneas.

Psignos: Como psicopedagogos estamos formados en eso, no trabajamos en una sola línea. En nuestra formación teníamos todo lo que es Piaget, Psicoanálisis y los seminarios de Sistémica. Creo que es eso lo que nos caracteriza.

A veces tenemos prejuicios y pensamos que las líneas son opuestas y no es realmente así. Pueden armarse puentes entre una y otra. La realidad es que podríamos pensar qué puentes se pueden armar, qué serviría para ese sujeto que está en situación de aprendizaje y está atravesando alguna dificultad. Pensar cómo ayudar a ese sujeto y tener la cintura suficiente para saber en qué momento usar una u otra línea.

Lic. Bozzo: Lo fundamental es ver qué familia tenés delante. Y pensar qué tipo de intervención es más conveniente para esa familia. Es frecuente que los Psicopedagogos que trabajan en zonas muy carenciadas traigan a la Supervisión casos en que se dan situaciones  de colecho y hacinamiento, que son características propias de ese nivel socioeconómico. Para un profesional de clase media, a veces esto puede aparecer como el punto más conflictivo y en realidad en esa zona casi todos los chicos vivían de la misma manera. Es algo que tendremos que ver en qué medida afecta o no y ver cómo colaborar con la familia para que pueda crear algunas fronteras. Y pensar en qué medida eso es posible cuando todos viven en un cuartito de dos por dos, donde se cocina, se come, y se duerme en los colchones que se apilan y se reparten de noche para dormir. Esta es una realidad y uno tiene que aprender a ver a esta familia, para intervenir con objetivos puntuales y pertinentes a su propio contexto. También hay que ver el lenguaje y los códigos que maneja cada  familia de acuerdo a su contexto socio-cultural y económico. En general,  cuando vemos una familia se despliega un cuadro bastante florido, pero tenemos que seleccionar y  dosificar por dónde podemos  a empezar a trabajar e intervenir,  si pretendemos entrar a una familia y que cambien todo, seguramente nos quedaremos sin familia para trabajar. Como nosotros entendemos a la familia como sistema, en la medida que nos propongamos trabajar con ellos sobre un objetivo de cambio se irán produciendo también otros cambios,

Psignos: ¿Qué la bibliografía nos sugiere para profundizar estos temas?

Lic. Bozzo: Bueno, básicamente,  desde la perspectiva sistémica, toda la obra de Salvador Minuchín y la de Isidoro Berenstein desde la psicoanalítica.

Psignos: Esto tiene relación con, por ejemplo, la violencia y como estaba legitimada en al familia, y aún hoy se entiende como forma de la crianza.

Lic. Bozzo: En algunas zonas de nuestro país forma parte del contexto cultural y de la metodología educativa, lo cual a veces hace difícil el trabajo con este tipo de familias, ya que es necesario no legitimizarla y ayudar a transformarla, reconociendo el deseo de los padres de educar a sus hijos.

Psignos: Bueno Sara, vamos a liberarla. Ha sido más que generosa con la charla y su tiempo. Le agradecemos mucho.

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