En el equipo

 

Por Lic. Soledad Retorto

Durante el desarrollo del trabajo disciplinar solemos encontrarnos con diversas propuestas de una “práctica” ajustada a las necesidades de cada ámbito o sector socio-cultural. Dejando de lado la idea  de que nuestro ejercicio profesional queda adherido a los deseos de emprender un camino individual, nos encontramos con una imagen que es inevitable e ineludible a nuestros ojos: la interacción múltiple e ilimitada de prácticas. Seguramente al comienzo de nuestro camino quisiéramos realizar aquella praxis que hemos fantaseado durante la preparación en el transcurso de nuestra formación. A veces solemos encontrarnos con la esperada posibilidad de cumplir con ese objetivo, que en muchas ocasiones hasta idealizamos, y nos embarcamos hacia un terreno desconocido pero de alguna manera previsto.

En otras ocasiones, en otros momentos de la evolución de nuestro pensamiento creativo y abarcativo, en una conjunción de teoría, práctica y vivencias, podemos tener la posibilidad de abrirnos a un campo de compleja actuación: el trabajo en equipo, el trabajo interdisciplinario… y si somos capaces de desasir ideas y prejuicios de nuestro quehacer cotidiano podremos pensar en una transdisciplina. Aquí convergen variables infinitas de las cuales podemos dar cuenta en cada instancia si es que nos proponemos mirar más allá del horizonte de la “incumbencia profesional”.

La pregunta que nos hacemos y nos hacen es simple y concreta: “¿cómo?”. A veces se convierte en algo mayor que obstaculiza el devenir y la experimentación vital y espontánea. Pero es posible repensar, acordar y formular dispositivos claros y eficientes de trabajo en equipo con una visión transdisciplinaria. Obviamente esta postura trasciende el habitual desempeño entre las disciplinas que se rozan e intercambian información y experiencias. Solemos plantarnos, sin advertirlo, en un discurso raso y descontextualizado, que puede encerrar temores y tibiezas o simplemente desconocimiento. Pero allí radica la clave para responder al “¿cómo?”. Sólo es posible desempeñarse y ligar la teoría y la praxis pensando en la transdisciplina como un arte que forma parte de nuestro acontecer, de nuestras vidas. Idear un abordaje en equipo, con estas características es potenciar las posibilidades de todos los integrantes del mismo aludiendo a las múltiples y heterogéneas contribuciones que puedan hacer. Es loable la actitud de quienes se asomen y se internen en este espacio de construcción constante; aquí reside el verdadero trabajo en equipo. Las herramientas que podemos tener en cuenta para comenzar a elaborar un marco con esta apertura conforman la base de una sólida propuesta. Dichos elementos se hallan presentes en las fisuras de un sistema que en ocasiones libera energía que queda flotando a la espera de pensadores abiertos y con iniciativas que no responden a prejuicios y fundamentos ortodoxos sino a propuestas innovadoras y enriquecedoras. Tomar estas ideas, compartirlas, hacerlas propias y transmitirlas posibilitan a cada integrante de un equipo, grupo o institución desanudar posibles limitaciones y contribuir a una visión ampliada de la realidad del ejercicio profesional.

 

Soledad Retorto
Lic. Psicopedagoga

 

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