Musicoterapia

 

A medidados del siglo XX se desarrollan investigaciones sobre el alcance terapéutico de la música. Existen numerosas investigaciones que han contribuido a sacar a la luz las repercusiones psicofisiológicas de la música (en los ritmos cardíaco, respiratorio, digestivo, y en los estados afectivos). Estos efectos dependen del tipo de música y sus resonancias afectivas, pero de modo general, la música puede ser considerada como un buen inductor de la distensión que favorece la hipotonía y la regulación de los ritmos biológicos.

Otra línea de investigación se ha dedicado a estudiar la influencia de las diferentes dimensiones del fenómeno musical como la tonalidad, la armonía, el tempo, la melodía, el timbre y la instrumentación. Cada uno de estos elementos contribuye a inducir determinadas impresiones afectivas.

Las orientaciones de la musicoterapia son muy diversas ya que la música puede servir como elemento inductor de la relajación, como apoyo para la expresión corporal o se puede utilizar con un objetivo más específicamente psicoterapéutico.

Las indicaciones de las diferentes musicoterapias son diversas y dependen del objetivo que se pretende alcanzar. Se utiliza en hospitales psiquiátricos, con la intención de que la música fomente la comunicación entre los pacientes, o entre éstos y el personal. También se han obtenido resultados interesantes en el campo del autismo infantil, y en el campo de la discapacidad.

 

Lecturas:

R. Benenzon, “Aplicaciones clínicas de la musicoterapia” Ed. Lumen.

 

Fuente: "Guía práctica de las nuevas terapias". Edmond Marc, Ed. Kairós.
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