Sentirse solo o estar solo: dos variaciones de la potencia existencial

 

Hoy quisiera abordar el tema de la soledad desde dos posiciones que hacen a su diferencia, diferencia que marca un aumento o disminución de la potencia de acuerdo al modo en que nos ubiquemos en ella.

Juan se siente solo, habla de su soledad como hueco, agujero, angustia, aislamiento, pérdida.
Palabras excesivas, expresión desoladora de un sentimiento impotentizador.
¿es esto la soledad?
“Sentirse solo” es el repliegue sobre sí mismo de una fuerza que necesita prolongarse, expresarse en el otro. Un modo de condenarse a volver sobre uno sin piedad, una forma lograda de la esclavitud voluntaria.
Sentirse solo es desapropiarnos de nuestro poder de acción sobre el mundo y del mundo sobre nosotros. El miedo, la inseguridad, la desconfianza y la soledad como aislamiento, son funcionales entre si.
Desafectarnos y poblarnos de tristeza, el desánimo de una naturaleza que corta sus lazos al encuentro. Una manera de no hacer cuerpo con otros.
El cuerpo es con otros seres, dice Spinoza. Sentirse solo es ingenuo y soberbio, ¿se puede mutilar la expresión de las fuerzas?.
Toda una construcción imaginaria para hacer del padecimiento y el rencor un modo de inutilizar nuestra potencia. Una política del dolor psíquico para detener todo movimiento de transmutación de las fuerzas.
El sentirse solo da cuenta del apego al objeto que se vive como único y definitivo, por eso su pérdida se lo siente como abandono y frustración. No se comprende la lógica del deseo y de allí el sometimiento al objeto.
Se busca una identidad en el vinculo que tranquilice al yo, aunque el costo sea la inmovilidad de una repetición que niega la diferencia.

Es la consecuencia de una sociedad y una cultura que aún persiste en la idealización del modelo, inhibiendo la relación creativa y móvil con el otro, ya que lo somete a ser una representación siempre vacía de un ideal. El hecho de que se comience a valorar lo efímero y cambiante de un encuentro, no es suficiente para renunciar a la fascinación del ideal, ya que podemos transformar lo efímero y móvil en un nuevo ideal. El cambio pasa por la relación entre los elementos y no necesariamente por los elementos. Este mecanismo crea el hábito de una soledad oscura, encerrando al yo en un volver rumiante sobre aquellas construcciones mentales que tienen más poder que la realidad misma.
Todo un agenciamiento de captura, que hace de la subjetividad un territorio existencial rigidizado y atemorizado por una producción de fantasmas inútiles.
Dice Spinoza que lo útil es aquello que aumenta mi potencia de pensar y existir. El sentirse solo es un mal encuentro con nosotros mismos, que proyectamos en un entorno al cual percibimos como hostil e indiferente a la necesidad de posesión del objeto deseado.
Nos poblamos de tristeza para convertirnos en seres paralizados, impotentes. En la impotencia lo que se busca es impedir la concordancia entre los cuerpos, se da una alianza por complicidad entre aquellos que advierten la posibilidad de una acción común con otros, para desbaratarla.
Se hace de la soledad una pasión que detenga la acción común, solidaria y nos convertimos en nuestro propio inventor de un mundo fantasmal que nos aísla del entorno.
Dice Guattari en Las tres ecologías: “…se presentan dos opciones: o bien la triangulación personológica de la subjetividad según un modo YO-TU-ËL, padre, madre, niño… o bien la constitución de grupos-sujetos autorreferentes que se abren ampliamente sobre el socius y el cosmos. En el primer caso, el yo y el otro están construidos a partir de un juego de identificaciones y de imitaciones estándares que conducen a grupos primarios replegados sobre el padre, el jefe, la star mass-mediática. En el segundo caso, en el espacio y lugar de sistemas identificatorios se utilizan rasgos de eficiencia diagramáticos.
Lo que caracteriza a un rasgo diagramático, con relación a un icono, es su grado de desterritorialización, su capacidad de salir de sí mismo para constituir cadenas discursivas que actúan sobre el referente.”
Evitar la soledad como movimiento que inhiba la maquinación deseante y nos haga luchar por la esclavitud como si fuera la libertad. Una política de entrega a los afectos tristes.
Las fuerzas externas que nos afectan son rechazadas e interpretadas como adversas, instalándose el resentimiento o la culpa, internalización del rechazo, como forma de relación.
El cuerpo gira sobre unos pocos valores que sostienen el miedo, el ojo se hace paranoico y la agudeza de pensamiento se torna hiriente y desconfiada.
La memoria deviene un viejo recurso de justificaciones para confirmar la validez del movimiento de repliegue.
Circulo vicioso y dedo de dios, las dos figuras que gobiernan un caleidoscopio de sensaciones sin vida.
Los afectos tristes reducen nuestra posibilidad de acción y de pensamiento, nos convertimos en siervos útiles a un juego de poder.

¿pero es esto la soledad, o es lo que un espíritu servil ha hecho de ella convirtiéndola en sometimiento?
¿sentirse solo o estar solo?

Dos movimientos que se contraponen, el primero frena la potencia, vuelve sobre sí al yo en una repetición monocorde y monotemática.
El segundo, “estar solo”, es por el contrario un acto de afirmación del que se parte para prolongarse y expandirse en y con el otro. Expresión que incluye y engloba lo expresado.
Estar solo hace a una diferencia y nos abre a las afectaciones múltiples del mundo, pone en marcha el contrapunto con la realidad. Es la condición del ritmo.
En el estar solo no hay tiempo de espera, es una acción que nos convoca a apropiarnos de nuestros recursos sensibles e intelectitos, como herramientas vitales para lanzarnos al encuentro con los otros, con la mínima estrategia ya que éstas suponen una verdad que las ampare.
Maravillosa soledad que frena a un yo impertinente, y lo abre a un afuera que inquieta a nuestras fuerzas.
Repliegue y despliegue de un afuera y un adentro que se manifiestan arrastrando las fijezas de la memoria y los hábitos, para mutar, devenir otro.
Estar solo es una acción del pensamiento y de lo sensible. Crea un territorio a desterritorializarse.
Poder de mezclar las ideas y abrirse a las sensaciones para que esta complejidad nunca acabada que somos siga, se dibuje y desdibuje en figuras que marcan sus contornos al compás de los acontecimientos.
Producir afectos nuevos, lenguajes inéditos, encuentros inesperados, para que el azar libere al destino de su necesidad, como lo piensa Nietzsche.

Pero… ¿qué ocurre ante la muerte o separación de un ser querido? ¿estar solo o sentirse solo?…
El dolor, no el efímero dolor del fracaso, sino el dolor punzante de la ausencia definitiva puede hundirnos en un sentimiento compasivo de soledad, que nos toma como víctimas de esa ausencia, re-sintiendo mi memoria, o bien, desde la más profunda herida lanzarnos en carne viva al encuentro de un dolor vital, que lejos de la conmiseración nos devuelve a los otros.
Un devenir-solo, que es el presente de la ausencia que acompaña. Mezcla infinita de las fuerzas que no se agotan en la muerte o la pérdida.
Quizás sea la máxima afectación soportable, que nos lleva al borde del umbral de nuestra potencia. Zona de riesgo, pero que nos aleja del centro devorador de un yo que se autocompadece.

¿Saber vivir la soledad como poder que aumenta mi campo sensible e inteligible, será saber estar con el otro?

La soledad también hace rostro cuando queda tomada por agenciamientos que la convierten en un significante o en un agujero negro de una subjetividad desvalida.
Escapar de ese rostro es una tarea que nos devuelve al gesto sobrio, distendido, que no necesita de una escena personal protagónica. Nos hace por el contrario, actores de reparto: relación de fuerzas impersonales que devienen individuo anónimo que expresa una singularidad intensiva.
Huir del rostro del sentirse solo como del éxito, es hacer huir lo que me aísla del otro, lo que me niega al encuentro jubiloso que afirma mi soledad como singularidad, y no la desvirtúa transformándola en sujeto abandonado.
El sentirse solo resiente la soledad ya que niega la alteridad, la rechaza.
Se pierde la relación con el mundo, que se sustituye por un mundo subjetivado.
Se abre una brecha entre uno y el otro, impidiendo las afectaciones mutuas, por lo tanto disminuyendo la capacidad de accionar sobre otros cuerpos y de éstos sobre nosotros.
Es quedar “al azar de los encuentros”, reducido a las fluctuaciones cotidianas, abreviando el pensamiento a valores que confirman el aislamiento.
No hay un adueñarse de la acción sino una pasividad. Es un mecanismo que opera por desafección.
Por el contrario estar solo nos lanza a la acción posible afirmando la alteridad, ya que el movimiento se da en la relación con los otros cuerpos que se afectan por afinidad. Aumento de la potencia.
El encuentro con los otros cuerpos será conveniente o disconveniente, aumentará o disminuirá la capacidad de afectar y ser afectado, será la razón quien guiará los pasos para lograr el desapego al objeto deseado, siempre necesario pero no único, y el deseo quien hará maquina con la realidad. Desapego que no es indiferencia, sino reconocimiento del otro como potencia que no me pertenece. Estar solo con los otros.

Estamos solos. Un desierto de fuerzas constituye nuestro cuerpo siempre precario y móvil.
Nos abrimos en una boca que dibuja un grito aún borroso…grito de resistencia, grito previo al horror, grito de encuentro.
Los músculos se tensan para abrazar, para huir, para amar.
Somos carne, sensaciones…toda una acción hacia el otro que se mezcla, con quien me mezclo.
Soledad de una diferencia que nos afirma, de una materia movimiento que toca su limite en las formas cambiantes y mutantes de la realidad.
Soledad que nos libera de un yo único y nos ofrece a la multiplicidad.
Soledad del hombre libre que sabe de su deseo y necesidad de otros.
Soledad con otros, soledad que nunca se siente sola.

 

Lic. Adriana Zambrini

   (la negrita es nuestra) 

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. salusjunin
    Ago 05, 2010 @ 16:12:57

    Graciela, podés encontrar más artículos de Adriana en la web de Imagen Cristal http://www.imagencristal.com.ar o si te interesa continuar con las lecturas podemos enviarte material. Gracias por contactarte!

  2. Graciela Ruiz
    Ago 05, 2010 @ 00:06:16

    Excelente artículo!!!

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