Visualización

 

La visualización surgió del trabajo psicoterapéutico llevado a cabo en los Estados Unidos por el doctor Carl Simonton y su mujer, con enfermos cancerosos.

Teniendo en cuenta la profunda relación existente entre lo psíquico y lo somático, los Simonton partieron de la hipótesis de que si el estado psicológico puede jugar un papel en el desencadenamiento de la enfermedad, también puede intervenir en su curación. La experiencia demuestra que “el deseo de vivir” es un factor capital en la evolución de las enfermedades graves como el cáncer.

La técnica más eficaz que utilizó Simonton resultó la imaginería mental, que comienza con un aprendizaje de la relajación, imaginar una meta, un objetivo y un resultado deseado. Esta técnica que constituye el eje del proceso forma parte de un enfoque global y unitario de la persona, teniendo en cuenta el contexto general de su existencia, su vida afectiva, etc.

El paciente visualiza la enfermedad, la eficacia de la medicación y los mecanismos naturales de defensa y llega a imaginarse curado y con buena salud. También puede expresar estas imágenes mediante dibujos. Además del valor curativo de las imágenes mentales, la visualización tiene un valor simbólico y proyectivo y permite tomar conciencia de la forma en que el paciente se percibe a sí mismo y a su enfermedad en relación con sus problemas y sus conflictos cotidianos.

Así pues, aunque diseñada para la lucha contra la enfermedad, la técnica de visualización puede ser trasladada a muchos otros ámbitos en los que la persona quiera modificar su conducta.

 

Lecturas

C. Simonton, “Sanar es un viaje”. Ed. Urano
C. Simonton y otros, “Recuperar la salud (una apuesta por la vida)”. Ed. Libros del comienzo.

 

 

Fuente "Guía práctica de las nuevas terapias". Edmond Marc, Ed. Kairós.

 

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