Bioenergética

 

La bioenergética surge en los años cincuenta, por Alexander Lowen, discípulo de W. Reich. Constituye una prolongación de la terapia reichiana, pero Lowen desarrolló enfoques propios como la lectura corporal, y técnicas terapéuticas concretas que justifican su inclusión como técnica específica.

La “lectura corporal” tiene un gran valor diagnóstico y permite orientar el trabajo terapéutico.
Se ocupa del aspecto general del cuerpo y de su expresión y presta atención a la forma en que la persona se sostiene de pie, equilibra las diferentes partes de su anatomía, o se sienta en el suelo. La lectura se continúa en la mirada, y su expresión (vacía o viva), la posición de la cabeza, tensiones del cuello y hombros (que suelen estar ligadas a la represión de la cólera), la amplitud respiratoria (ya que todo conflicto psíquico va acompañado de una restricción respiratoria) y el nivel en el que tiene lugar (torácico o abdominal), la columna vertebral, la posición de la pelvis, etc. Esta lectura corporal y el análisis del carácter permiten establecer una tipología caracterial que se corresponde con ciertas formas de estructuración defensiva.

La bioenergética suele practicarse en al actualidad en sesiones individuales o grupales. En las sesiones individuales se utilizan fases de verbalización (similares al análisis tradicional) y fases de trabajo corporal. Los grupos de bioenergética suelen utilizar también ejercicios que toman prestados de la gestalterapia* y de los grupos de encuentro*.

 

Lecturas

Luis Gonçalvez Boggio. “El cuerpo en la psicoterapia”, Ed. Psicolibros Universitario (Montevideo). 2da. edición, 2010.

 

Fuente: "Guía práctica de las nuevas terapias". Edmond Marc, Ed. Kairós.

 

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