Terapias de conducta

 

La terapia de conducta aplica la teoría del aprendizaje y el método experimental al campo de la psicoterapia. Su objetivo es el de modificar comportamientos que el paciente considera insatisfactorios o inadaptados. No apunta a investigar la historia del sujeto o a intentar actuar sobre determinadas estructuras profundas de su personalidad, sino a modificar determinadas conductas. Se centra en la eliminación del síntoma molesto, definiendo con claridad el objetivo deseado, la técnica a utilizar y la evaluación individual estadística de los resultados obtenidos. La mayoría de las veces la terapia de conducta se dirige a los síntomas (fobias, compulsiones, etc.) pero su objetivo apunta a modificar la conducta, sin que esta conducta o los síntomas en cuestión tengan necesariamente un significado patológico.

Las bases de los fundamentos teóricos están en los trabajos de Watson, Pavlov y Skinner que desarrollaron investigaciones sobre los condicionamientos y el aprendizaje. Las técnicas utilizadas van desde la desensibilización sistemática, la inmersión, la asertividad, sensibilización interna, etc. El terapeuta tiene un papel más directivo y activo que en otras formas de terapia.

 

Fuente: “Guía práctica de las nuevas terapias”. Edmond Marc, Ed. Kairós.
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